Guillo Pérez y Salvador Dalí comparten una partida de dominó en una escena que nunca ocurrió, pero que la obra hace posible. Dos artistas de universos distintos se encuentran alrededor de uno de los juegos más arraigados en la cultura dominicana, en un momento que se siente cercano, cotidiano y casi familiar.

Al fondo, una obra creada a partir de la fusión de sus lenguajes completa la escena, como testimonio de una colaboración imaginaria que trasciende el tiempo y la distancia.

Guillo y Dali